SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.


DESDE LA JMJ
(joven, estudiante, en grupos parroquiales, participante en la JMJ)

En el símbolo de la cruz el cristiano se ve representado; es un símbolo de dolor que para nosotros va mucho más allá, en palabras del Papa, “la cruz vence y nos libera del pecado; no es un acto sadomasoquista sino que es la vía del compromiso social que conduce a la esperanza, la plenitud y la felicidad”. Este verano durante la JMJ las obras de misericordia suscitaron en mi algo nuevo; lejos de ser una simple recopilación de buenas acciones que deberíamos cumplir en nuestro día a día, me encendieron la necesidad de estar siempre atento, es decir, pasar a implicarme verdaderamente con las necesidades cercanas sin mirar hacia otro lado, sin indiferencia.
Jesús abrazó la cruz acogiendo el dolor de las personas de todos los tiempos, ojalá nosotros seamos capaces de hacer lo mismo con los que sufren a nuestro alrededor.
“Si cada uno de nosotros hace una obra de misericordia al día, se produciría una revolución en el mundo” Papa Francisco

DESDE LA MISION
(mujer, soltera, trabaja en ONG-D, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical)  

Me impresiona ver que cerramos el año litúrgico como debe ser, celebrando a nuestro Señor como Rey. Pero este evangelio me muestra un rey totalmente distinto a las realizas de este mundo en el que vivimos,  donde un rey busca su bienestar, acumular riquezas sin mira a su alrededor, reyes que se rodean de gente poderos, rica, etc… pero Nuestro Rey (Cristo) nos habla hoy de una realiza distinta, difícil de entender muchas veces, un rey en la Cruz, crucificado por no ser valorado, no ser comprendido, juzgado injustamente, rodeados de la gente que el mundo no quiere, un rey dispuesto a sufrir, algo que aun a nosotros los cristianos tantas veces nos cuesta llegar a entender, que hay que pasar por la cruz y hay con Él dar testimonio.
Tiene por trono una cruz nuestro Rey y está rodeado de otro que también van a ser crucificados, pero como dice este texto, “nosotros justamente”, porque tantas veces como antes decía, cambiemos los términos hechos con Cristo: “No valoramos a los demás”, “No queremos comprender al otro” “Juzgamos”, y  ¿a quienes menos preciamos nosotros? Como dice otro texto del evangelio: “Cuando a otro se lo haces, a mi me lo estás haciendo”.
Le pido a Dios tener la actitud de este crucificado que aunque justamente está a punto de ser maltratado, la actitud de ver el sufrimiento del hermano, porque eso es lo que hace el buen ladrón, ver lo que Jesús sufre y se compadece de Él y por eso reconoce al Rey. Y veremos la misericordia en cada cosa que hagamos, en cada gesto que recibamos y que demos. La misericordia que Dios muestra en este evangelio, que ni en el momento más sufriente, se olvida de AMAR, de ver las necesidades del hermano, este hombre le pide y no pone por delante lo que está él viviendo, si no lo que el que tiene cerca le pide.
Porque como decía S. Agustín de Hipona: “La medida del Amor, es amar sin medida”..

DESDE LA ENFERMEDAD
( mujer, enferma de cáncer, pertenece a grupo cristiano)

A mí me conmueve mucho esta festividad de Jesucristo Rey del Universo, me siento amada y perdonada por Él, que ha dado su vida por mi, sin merecérmelo, que ha pasado por la cruz y el sufrimiento; que a nadie nos gusta y huimos de ello. Sin embargo Él ha pasado por todo eso por amor a todos gratuitamente, se ha acordado de mí cuando yo estaba en el sufrimiento, y me invita a no olvidarme nunca de tantas personas que día a día están es la Cruz, en el lecho del dolor. A rezar por ellas, para que puedan sentir que no están solas.
Pero también me cuestiona un interrogante grande en mi corazón: ¿Verdaderamente Jesucristo es el Rey de mi vida? Porque que Dios reine en mi vida es tenerlo por encima y único de todas las cosas, que nada ni nadie me pueda separar de Él. Y sin embargo no es así, me veo débil y a la primera de cambio me olvido tan fácilmente de todo lo que hace cada día por mí.


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