¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LA JMJ
(joven, estudiante, en grupos parroquiales, participante en la JMJ)
Todos los que tenemos a Cristo como centro de nuestra vidas somos plenamente conscientes de esta frase, “no podéis servir a Dios y al dinero”, incluso tratamos de llevarla a la práctica lo mejor que podemos. A pesar de ello, formar parte de este mundo implica tener que preocuparse por este tema de alguna forma. Abrir un nuevo negocio, mantener una familia, pasar cualquier tipo de aprieto… son situaciones inevitables que pueden requerir demasiada atención por nuestra parte y hacer que nos alejemos de Dios.
En la JMJ de Polonia había un aspecto que me llamaba especialmente la atención. Después de vivir mi segunda JMJ, resulta increíble observar la implicación del pueblo latinoamericano con este evento (en torno a la mitad de los participantes, o más). Es tal la necesidad de encuentro con Dios, en este caso a través del Papa, que emplean una importante cantidad de sus recursos para poder congregarse con el resto de jóvenes del mundo, sin importar el coste de ello, sin importar lo lejos que esté del hogar (en este caso al otro lado del charco). Sin duda es algo sobre lo que reflexionar. ¿Señor, hasta que punto sería yo capaz de dejarlo todo y seguirte tal y cómo me invitaste a hacer?.
DESDE LA ENFERMEDAD
( mujer, enferma de cáncer, pertenece a grupo cristiano)
En el evangelio de esta semana, te das cuenta como cuando pasas por momentos tan tremendos de dolor y sufrimiento, ¡Que poco valor tiene todo lo demás!
Como te ha quitado la paz tantas cosas en las que se pone el corazón como el dinero, la seguridad, el tener…, y todo ¿para qué? Es cuando realmente le encuentras el valor a las cosas, como todo se relativiza tanto, todo pasa a un segundo plano. Ves que lo más importante, el tesoro más valioso que se puede tener, no es el ser o tener, sino el amor a Jesucristo y a los otros, eso es lo que vale la pena. Es cuando te das cuenta que es lo que hay en el centro de tu corazón y así poder afrontar y bendecir al Señor en esos momentos que si no tienes a Dios es imposible poder sobrellevar, es como decía Santa Teresa: “Nada te turbe, nada te espante, SOLO DIOS BASTA”.
DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, con dos hijos, trabajan ambos, pertenecen a movimiento conyugal)
“El que es de fiar en lo menudo también en lo importante es de fiar”.
Los padres sabemos bien que la educación de nuestros hijos es un largo camino que se inicia con pequeños pasos. “Lo menudo” constituye nuestra primera preocupación, que paulatina e inevitablemente va dejando paso a “lo importante”. Los valores que intentamos transmitir requieren de un lento aprendizaje. Incidiendo en lo pequeño (no mentir, compartir con el hermano, estar dispuesto siempre a ayudar, ser leales a los amigos…) podemos ayudar a nuestros hijos a ir forjando sus corazones para que, en un futuro, cuando las responsabilidades sean “grandes”, también sus comportamientos y actitudes sean fieles a los valores evangélicos y no vacilen en servir a un solo amo: DIOS PADRE.