DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Recuerdo que como novios, normalmente celebrábamos el Domingo de Ramos, enfrascados en alguna convivencia, pre-pascua, encuentro diocesano, o algún otro sucedáneo, en donde vivíamos con intensidad la pasión, la muerte, la oración, la celebración, la vida. Cuando nos casamos y no teníamos niños, seguíamos viviendo con la misma intensidad y de la misma manera la fiesta de este domingo. Ahora, con niños, el domingo de Ramos y, en general, toda esta semana grande para los cristianos, no se nos ocurre ir a otro sitio, ni marcharnos a otro lugar, ni buscar otra forma que en nuestra comunidad parroquial, para vivir con toda la intensidad que unos niños pequeños nos pueden dejar, la fiesta con mayúscula de los cristianos. Y que conste, que no es que no estemos de acuerdo con pasar unos días de asueto, tranquilidad y vacaciones, que también habrá tiempo para todo, para la familia, para la diversión y para el relax. Pero charlando de todo esto, hemos redescubierto que, como matrimonio, como pareja, e incluso, antes de ser novios, como amigos, lo que gozamos celebrando juntos nuestra fe. Mientras los demás quedaban para “salir a tomar algo”, nosotros quedábamos, mochila en ristre para ir al encuentro con el Obispo (¡qué romántico!). Ahora no quedamos, salimos juntos, nos vamos al encuentro con la comunidad parroquial, pero en fin, que en nuestra vida matrimonial, uno de los pilares es la celebración de nuestra fe. Feliz umbral de esta semana maravillosa, vivámosla de la manera que sea.

Publicado

en

por

Etiquetas: