ÚLTIMO PASO: ACTIO

¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 2 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Para actuar desde el Evangelio de esta semana os hacemos dos sugerencias.
Hacernos conscientes del amor que Dios nos tiene, de la infinita compasión y misericordia que nos demuestra. Caer en la cuenta de momentos en los que le hemos fallado y cuantas deudas nos ha perdonado Dios, nuestro “prestamista”. Dejar algún espacio para la gratitud, para sentir cuanto nos ama… Incluso si lo consideramos podemos pedirle perdón por alguna “deuda” de nuestro momento actual.
Demostrarle al Señor nuestro amor cada día, lavándole los pies con las “lágrimas” de nuestro servicio, de nuestro esfuerzo a favor de un mundo mejor, como él lo querría, como él lo defendió… “Enjuguemos” sus pies cada día con nuestros pensamientos, actitudes… que nos lleven a forjar en nosotros una mejor persona, siguiendo el ejemplo de Jesús, desde las pautas que Él nos marcó. Derramemos sobre sus pies cada día, nuestro mejor “perfume”, el de nuestros actos de amor gratuitos, a ejemplo de los suyos que brotaban de la humildad y la compasión: los pequeños actos que van a los detalles, pero que tanto alegran el corazón del que los recibe. O los grandes actos de amor, que parten de la valentía que nace de la confianza, que llevan a una radicalidad extraordinaria a la hora de amar, como Él la tuvo.
Que podamos escuchar también nosotros… “Tu fe te ha salvado, vete en paz”, porque la mirada de Cristo llena de ternura, comprensión y misericordia es parte de nosotros.


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