ÚLTIMO PASO: ACTIO

¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 2 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Resaltamos dos claves para actuar desde el Evangelio de esta semana.

“Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo: No llores.”: Jesús siente pena de la mujer, se pone en su lugar, se conmueve por lo que le está sucediendo (es viuda y su único hijo, del que seguramente depende para vivir, ha muerto). Y ese conmoverse, lleva al Señor a “moverse”, a no quedarse quieto, a no quedarse al margen, a no ser indiferente, a actuar… Él reacciona ante el sufrimiento de los demás. No basta con sentir pena y seguir ensimismados en nuestra vida fácil (complicada en la mayor parte de las ocasiones por nuestros pensamientos negativos, nuestras necesidades creadas, nuestros deseos frustrados…)
Desde el Evangelio de esta semana, una vez más el Señor nos da ejemplo y nos enseña a actuar con misericordia… Esta debe ser la clave de nuestra actuación, de nuestro vivir. Tengamos misericordia, para sentir lo que le ocurre al hermano como propio. Debemos ser capaces de acercarnos al prójimo, para decirle “no llores”. Que la misericordia nos lleve a consolar a los que encontramos en nuestro camino, a los que sabemos que sufren, desde las acciones concretas cuando sea posible o desde el acompañamiento y la escucha. Encontremos la fuerza y la sabiduría en Jesús resucitado, que se compadece también de nosotros desde su vida, sus gestos, sus Palabras…

“¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!”: Y a ti y a nosotros también nos lo dice… “levántate”. Es esta también una invitación a actuar para vivir. Levantémonos y dejemos a un lado los desánimos, la desesperanza, la desgana, los cansancios, las perezas, los miedos que paralizan, los egoísmos que nos centran sobre nosotros mismos y nos nublan la mente y el corazón… Cualquier problema, cualquier dificultad que tengamos, cuanto más nos focalicemos en ella, más grande se hará. ¡Levántate!… La perspectiva que nos da el horizonte nos ayudará a relativizar lo que nos ocurre. Aprendamos a pensar con la positividad, confianza y esperanza que nos da la fe. Jesús nos da para ello, todas las claves… En nuestra libertad está el seguirlas. Levantémonos para poder caminar, para poder ir hasta el otro y encontrarnos en él, con Dios.
“A ti te lo digo, levántate”. Sí, a ti y a mí nos lo dice, a nosotros. Nos devuelve a la vida. Debemos buscar nuestra fórmula para levantarnos para ir adelante, para sentir la alegría de tener una vida que de fruto y  para disfrutar además de todo lo que se nos regala… Y luego, “sobrecogidos” por lo que nos sucede, “daremos gloria a Dios”


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