SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.


DESDE EL AMOR EN LA FAMILIA “AMORIS LAETITIA”
(matrimonio, trabajan ambos, tres hijos, pertenecen a comunidad cristiana)

¡Qué maravillosa es la pedagogía del Señor!
Como un Padre que sabe dar a cada uno de sus hijos lo que necesita en cada momento, Él nos va descubriendo poco a poco aquello que nuestros ojos son capaces de ver.
Por eso es importante:
–    Respetar los tiempos de nuestro cónyuge, acompañarlo en sus dificultades,  ayudarlo a crecer en el Señor, sin prisa pero sin pausa.
–    Y respetar el tiempo de nuestros hijos, sabiendo que el “camino de la perfección” se anda con pasos pequeñitos, poco a poco.
Dejémonos guiar por el Espíritu en nuestra vida hasta la VERDAD plena y, siguiendo las palabras del Papa Francisco: “Caminemos familias, sigamos caminando. Lo que se nos promete es siempre más. No desesperemos por nuestros límites, pero tampoco renunciemos a buscar la plenitud de amor y de comunión que se nos ha prometido”.

DESDE LA MISERICORDIA: DAR REFUGIO AL PEREGRINO
(mujer, soltera, participa activamente en la lucha de los derechos de los inmigrantes, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)  

El Evangelio nos propone la realidad de la persona de Jesús, contenida en su testimonio y orientación de su Misión en el mundo.  La voz del Espíritu Santo que percibimos como comunidad es la voz del mismo Jesús.  Por eso en la comunidad de comunidades (varias parroquias)  nuestro punto de apoyo es la Eucaristía.  Desde Jesús, nos hacemos solidarios con los más vulnerables, con el inmigrante. Se le da refugio no tanto físico, puesto que  hay 11 millones (sin documentos) viviendo en mi pais. El dar refugio es el acompañamiento en su vida diaria. Por ejemplo: luchar para que pudiesen conseguir su carnet de conducir, para que teniéndolo, dejasen de abusar los policías deteniéndoles, como si fuesen delincuentes, cobrándoles multas, o en ocasiones entregándoles al departamento de inmigración.  Para ello hubo que unir esfuerzos, varias organizaciones sin fines de lucro, la Sociedad de Sto. Toribio, parroquias Arquidiocesana: cabildeando con los representantes, senadores estatales, manifestaciones, etc.  Gracias a Dios se logró, pueden conducir sin miedo para ir a sus trabajos, poder tener paz en sus familias, sin el temor a la deportación. Jesús camina con su pueblo, pues Él también fue emigrante y forastero..


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