(matrimonio,trabajan ambos, pertenecen a grupo cristiano)
“No tengáis miedo”. Estas palabras se han quedado resonando en mi interior. “No tengáis miedo”…¡¡Cuántas cosas dejamos de hacer por miedo!! Miedo al qué dirán, a las críticas, a equivocarnos, a perder nuestra comodidad, miedo a lo desconocido, al futuro… El miedo nos paraliza al relacionarnos con los demás y no somos capaces de hacer por ellos lo que podemos, de decirles lo que debemos, de orientarles o corregirles, de acompañarles… No somos capaces de amarles hasta el extremo, buscando su bien o ayudando a que se desarrolle en ellos lo mejor que tienen como personas. Nos conformamos a veces, con tener pequeños detalles y nos encargamos de recordarlos para que resuenen y parezcan heroicas hazañas. Casi sin darnos cuenta andamos mucho más pendientes de nuestro “cuerpo” que de nuestra “alma”… Y al proteger nuestro “cuerpo” de todo lo que nos asusta, vamos matando nuestra “alma” y con ella lo mejor de nosotros mismos.
Hemos de cultivar una vida profunda de fe, la que lleva a saberse protegido por Dios, cuidado (hasta nuestros cabellos están contados). Pero no a saberlo desde el entendimiento sino desde la vivencia y experiencia. Solo así podemos “proclamar desde las azoteas”, “decir todo a la luz del día”. Solo así dejaremos de tener miedo.