ÚLTIMO PASO: ACTIO

¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

El dia de la Ascensión del Señor me recuerda, aunque la comparación no esté a la altura, el momento en que me tuve que “destetar” de la supervisión o acompañamiento de mi padre a la hora de afrontar la vida (trabajo, matrimonio, responsabilidades de relevancia, decisiones en las que no podía intervenir…).
El hecho de que el Señor ascienda a los cielos, no es que suponga un  abandono, sigue presente en medio nuestro, pero me hace plantearme la realidad que se nos queda, el momento presente que  debemos afrontar.
Me pongo en el pellejo de los apóstoles:
– Reconozco como ellos que las enseñanzas del maestro, ahora, las descubro como el triunfo de un Dios que venció, a pesar de aquel Via crucis que representaba un gran fracaso. Y venció por que cumplió con el plan para el cual vino a la tierra, la salvación de los hombres.
– Me vuelvo contento para casa, me lo ha demostrado con hechos y me dan ganas de alabarlo por que me ha enseñado un camino nuevo.
– Pero, en este momento, tengo que afrontar mi realidad cotidiana, no puedo quedarme “pensando en los peros de pascua”.
–  Descubro en la televisión noticias y sensaciones que hablan de rabia, de reivindicación, de derechos violados, de  guerra y muerte… Todo esto me produce tristeza y abatimiento.
– No, no puedo quedarme ahí, me digo, Él nos ha enseñado a darle la vuelta a esta sensación,
– Me doy cuenta que es un tiempo de perdón, hay necesidad de un amor capaz de perdonar, de hacer cada dia un “pacto de misericordia” con el otro, es decir, descubrirse cada dia como si nos viesemos por primera vez, es la única forma de no acumular con el tiempo, reproches contra el otro.
Uno puede encontrarse con una persona y hacer el ejercicio de decirse: “no la conozco, la he conocido en este momento, es un hermano que viene a mi encuentro”. Este ejercicio de volver a empezar, vivir siempre en el momento presente sin pensar en lo que sucedió (eso ya no puede cambiar), ejercitarse en eso, hace que me sienta útil en este momento que descubro que el mundo pide perdón y misericordia.
– Haciendo así, aunque a veces no me resulta fácil, mis sensaciones de frustración y tristeza cambian, me doy cuenta que un mundo mejor es posible y que lo único que importa es amar para tener una vida plena.


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