¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LA MISERICORDIA: VISITAR Y CUIDAR A LOS ENFERMOS
(Mujer, casada, tres hijos, enfermera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)
Pertenezco a una comunidad en la que la presencia de María nuestra madre es compañera de camino, es nuestra guía y formadora. De ella aprendo a guarda la palabra de Jesús en mi corazón, y es ese amor el que resuena en mi vida, y sientes una alegría especial, y notas que quieres más a los demás, que te sientes enviada por Dios sobre todo a los más débiles.
En María encuentro la madre de corazón generoso y misericordioso, siempre atenta a las necesidades de los demás, en este caso a los enfermos que trato en el día a día, sientes como le puedes dar una chispa de esperanza, por ejemplo cuando te dicen ¿tengo miedo del resultado de esta prueba?, o ¿ me voy a morir?
En Pascua celebramos eso que la última palabra no la tiene el miedo, el rencor o la muerte.
El Espíritu como un regalo de Dios en mi Vida me llena de paz, esta misma semana un familiar de un paciente me decía: es que tú le has trasmitido paz a mi madre cuando lo atendías como paciente y es esa paz la que ella necesitaba en su enfermedad.
Vivamos habitado por el Espíritu para transformar la realidad de nuestra vida seglar siendo testigos de la misericordia de Dios.
DESDE LOS SIGNOS DE VIDA EN UN BARRIO POBRE
(matrimonio, hijo adolescente, pertenecen a comunidad parroquial de un barrio pobre)
El amor es la fuente de todo, es lo que impulsa a dar sin medida y el mismo Jesús deja claro que debo amar como El nos amó, HASTA EL EXTREMO. Y pudiera parecerme sencillo guardar la palabra que Jesús enseña pero sin amor NADA me vale. Jesús me invita a más, amar incluso a aquel que no me ama o no comparte mis criterios. Amar a mi vecino que va totalmente contrario a mis creencias, a esa vecina que tiene un estilo tan peculiar al momento de educar a sus hijos, amar porque es lo que verdaderamente transforma y lo que importa. Cuando amo dejo de ver el aparente error en los demás; las diferencias que puedan existir con las personas a mi alrededor y yo dejan de ser significativas. Cuando amo lo que importa es lo que proyecto a los demás y lo que ellos puedan recibir de mí.
La gran noticia que me respalda es la promesa de Jesús de no dejarme sola NUNCA porque me deja su Espíritu Santo, mi consolador, mi defensor que me enseña a amar y actuar especialmente en mi barrio. Puedo tener miedo en las rutinas del diario vivir, estar agobiada o sentirme agotada, pero mi confianza en que el Espíritu Santo me acompaña aleja el miedo de mí y a cambio me concede alegría y fuerzas para ir adelante a dar amor a TODOS. Es un gran y hermoso legado de Jesús pues El que me amó primero confía en que yo pueda reflejar su amor a los que no lo reciben. Siempre confiando en la promesa del Espíritu Santo que habla y actúa por mí en los demás que necesitan luz.
Gracias Jesús por cumplir tu promesa de tu compañía por medio del Espíritu Santo!!
SEGUNDO PASO: MEDITATIO
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