¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Hay veces en que no nos explicamos nuestras salidas de tono, nuestras meteduras de pata… Parándonos a pensar luego, seriamente, nos decimos: “pero ¿ cómo he estado yo, Dios mío, para contestarle así a esta persona, cómo he podido hacer tal cosa, por qué no he controlado mi visceralidad…?”
Jesús, hoy, nos da la clave: “El que me ama guardará mi palabra…y haremos morada en él”. Pues sencillamente así, por no hacer caso de esto, nos ocurren esas cosas.
Lo primero que tiene que hacer uno que dice que ama a alguien es entablar un diálogo con Él. Si por la mañanita salimos de bulla y corriendo, con un “buenos dias” entre dientes, pensando más en lo que se nos avecina, en la complicada jornada a afrontar, mal vamos. Pobrecito del que nos encuentre, quizás por educación, por la inercia de tratar bien a las personas, iremos saliendo del paso. Pero, amigo, como se nos tuerzan un poco nuestros planes…la rotura de la “olla a presión” puede desencadenar estupideces que harán un mal desproporcionado a nuestro alrededor, y lo que es peor, seguramente los damnificados serán aquellos a los que más queremos, nuestra familia, nuestra comunidad, nuestros amigos… por que ahí perdemos esa inercia adquirida de tanto tiempo, perdemos la compostura, por que “la confianza da asco”…
Abogo mucho por ese diálogo previo con el amado, leyendo y meditando su Palabra, es “EL PUNTO DE PARTIDA”.
Luego viene el segundo paso: amar a Jesús en el prójimo más inmediato. Esto no nos tiene que llevar a dudas filosóficas ni existenciales!! Es ahora, en el momento presente!!. Siempre me viene a la cabeza aquel que pasa a la consulta del médico cuando le toca su número, éste viene con su problema concreto, con su dolor, quiere que lo atiendan bien, que pongan todo su empeño, no le importan todos aquellos enfermos que entraron antes… Para el médico puede ser “otro más” , después de una jornada llena de complicadas circunstancias: aquel médico que faltó y me pasaron a sus enfermos, los recortes en sanidad, el poco tiempo para dedicar a cada paciente, los problemas en casa,…Realmente se necesita un esfuerzo titánico para amar a cada uno como “EL MÁS IMPORTANTE EN ESE MOMENTO”. Sin embargo, Jesús no nos deja solos, nos demuestra que “el movimiento se hace andando”, es decir, que en esa actitud de amarlo siempre, Él y el Padre moran en nosotros.
Por tanto, amando concretamente vemos la luz, encontramos la fuerza, se clarifican las cosas, no por nada, sino por que Dios entra a vivir en “nuestra casa”. La “gasolina” siempre es amar, así se entenderá…
Le decía un santo a una feligresa que lo requería por que estaba angustiada en la vida, a pesar de su buena situación económico-social: “Señora, el infierno es… no poder amar”.
ÚLTIMO PASO: ACTIO
Publicado
en
por
Etiquetas: