(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
Es maravilloso sentir la confianza que deposita Jesús entre sus amigos, entre sus seguidores. Nos da una misión, nos concede poder, nos regala dones, gratuitamente, sin merecerlo siquiera. También es maravilloso el sentir como Jesús se compadece de las personas, al verlas extenuadas y abandonadas. Entre nuestras familias, también existe abandono, extenuación, especialmente entre las personas más débiles, los mayores, los ancianos, los niños, los enfermos. E incluso nuestra propia pareja, abandonada por nuestras cosas, por nuestras historias, porque ponemos delante de ellos y ellas, nuestros trabajos, nuestros compromisos. Pero Jesús nos envía a los otros, a todos, dentro y fuera, a los que necesitan que se compadezcan de ellas. Nosotros, gracias a Dios, hemos recibido mucho amor en nuestra pareja, en nuestra familia, por parte de nuestros padres, por parte de nuestros hijos, así que no podemos quedarnos con él, tenemos que darlo a los demás, devolvérselo a nuestros padres, que cuidaron de nosotros, que se sacrificaron por nosotros cuando era necesario.