(hombre, casado, espera tercer hijo, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
El motivo de enviar sus discípulos a sanar -en sentido amplio- es que se compadeció (“padecía con”) de los que peor lo pasaban. Esa fue la base se su actuar: sentía como propio el sufrimiento de sus contemporáneos y, movido por amor, no podía sino poner toda su vida (y la de los que lo quieran seguirlo) al servicio de los “sufrientes”.Cuando leo este evangelio me ilusiona y me da vértigo escuchar mi nombre entre los enviados. He recibido tanto gratis, que mi vida no puede sino darlo gratis. Y aunque y porque me veo inútil, le pido a Dios que me siga haciendo su instrumento. Para mí proclamar que el reino de los cielos está cerca es trabajar para que los millones de empobrecidos (8 millones según Cáritas) que hay en nuestra tierra y los millones de empobrecidos (más todavía) que hay en otros países encuentren la forma de llevar una vida digna. Jesús lo hizo viviendo con ellos: le pido que me dé esa misma pasión y radicalidad por amor.