(hombre, casado, trabaja, con un hijo)
Padre, dame un pastor que me guíe, que me oriente y me llame cuando ande perdido…
Que no pierda la referencia de mi Pastor, para encontrar siempre el camino de vuelta.
Que cuando me sienta triste y abatido, débil y desorientado sea capaz, Señor, de buscar tu rostro…
Que antes de ponerme en marcha, Padre, rebose en mi interior el don de la fe que Tú me regalas…
Que no se me olvide que la misión comienza en mí, en la necesidad de estar contigo, de tenerte en mí, de vivirte…
Que como los apóstoles yo te reciba y te viva para después testimoniarte y compartirte…
Que experimente tu amor, tu misericordia, que me toque tu Palabra, para que después mi vida toque al mundo que me rodea…
Que descubra, Señor, la gratuidad de tu Amor generoso, tu “todo por nada”, para así desprenderme de cuanto soy y tengo sin reservas,
sin llevar cuentas…
Porque en el verdadero amor soy y me doy…
Que no me empeñe, Padre, en inventarme vidas distintas; sino en cambiar mi forma de vivir mi propia vida confiando en tu voluntad.