(mujer, casada, con dos hijos, trabaja, pertenece sindicato y a grupo cristiano)
Resulta muy común en el ambiente laboral encontrarse con “gorrones”, son estas personas que suelen tener actitudes cómodas. Se quejan de que todo está mal pero luego no adoptan ninguna iniciativa o se inhiben si se organiza algún tipo de protesta o incluso protestan de las protestas aún cuando lo que se pide suponga un beneficio para ellos mismos.
Todos tenemos, en algún momento, esta postura cómoda. Estamos inmóviles como Mateo, sentados, esperando a que vengan a “pagarnos”, a cobrar sin más esfuerzo que el tomar nota y apuntar la parte que nos toca. Al otro lado del mostrador, responsables con nuestro trabajo pero distanciados de las realidades de los demás, conformes con el estado de las cosas.
Entonces Jesús pasa por allí. “Jesús se marchaba…” Él siempre está de acá para allá, siempre en movimiento, entregado al anuncio del Evangelio. Él se implica con los demás, siempre atento al que encuentra en su camino: al ciego, al leproso, a la prostituta, al que busca … “Vio a Mateo, sentado…., y le dijo: sígueme. Él se levantó y lo siguió.” ¿Y nosotros?