(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
El Evangelio de este domingo es bien clarito: nosotros somos muchas veces como los cobradores de impuestos de la época, que tan mal vistos estaban, parece ser que por sus prácticas irregulares y por haberse pasado al “bando” romano. Decimos esto en el sentido de que nos dedicamos, nos ofuscamos, nos agobiamos y perdemos el sueño por cosas materiales, como problemas de trabajo, o en general relacionados con nuestras múltiples ocupaciones. Los mismos nos dominan impidiéndonos ser nosotros mismos. Dios no quiere cristianos apesadumbrados, sino libres y con iniciativa.. Dios nos llama a la sencillez. Sólo con frescura podremos transmitir la fe a nuestros hijos, que no necesitan complicaciones. San Mateo fue capaz de escuchar a Jesús que le llamaba, dejó su puesto, se levantó, le siguió ¡e incluso se sentó a su mesa! ¿Tendremos nosotros esa iniciativa también?