DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Tenemos unos amigos que acaban de vivir una ruptura familiar, dura, difícil, como todas las rupturas. Es una situación muy triste para todos los que los amamos, para su familia, para sus amigos, pero sobre todo, para ellos. A pesar de todo, y no es por tratar de sacar algo positivo a toda costa, pero, cuando hablan de su situación, hablan desde el amor, deseándose el uno para el otro, lo mejor. Ni un solo reproche, ni un solo mal pensamiento, ni un solo sentimiento de culpabilidad hacia el otro. Tan sólo amor, tan sólo perdón, tan sólo generosidad, tan sólo oración. No es una situación por la que nos hubiera gustado que pasaran, es un momento en el que el corazón se sobrecoge. Pero hay tanta generosidad, tanto amor, tanta confianza en el Señor, que ha sido un testimonio que ha estremecido a nuestra familia, a nuestra comunidad. Jesús se entregó en cuerpo y alma, se partió y se dio para todos nosotros, para darnos vida, aunque parezca que darse por entero es morir un poco más, es justo lo contrario, la generosidad, la entrega, el amor, nos da la mejor de las vidas, la vida para siempre. No es un simple consuelo, es confianza absoluta en el Señor y en su promesa de vida en Él.


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