¿A qué nos lleva el texto?
(Matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Al final del pasaje nos dice Jesús: “Estad alegres y contentos, por que vuestra recompensa será grande en el cielo…”Creo que a S. Mateo, recogiendo las Palabras de Jesús, se le olvidó escribir que también aquí en la tierra tendríamos un anticipo de esa recompensa.
De acuerdo en que la felicidad no consiste en no tener problemas, por que seguro que se nos van a presentar cada dia. Lo importante es saberlos superar y crecer con todo lo que nos sucede. Un indicativo fundamental de que los estamos afrontando adecuadamente es que percibimos una cierta paz y alegría interior, ¡vamos por buen camino!
Habrá otras veces en que cueste percibir esos primeros síntomas, no pasa nada, para eso tenemos la fe que el Señor nos ha dado, para ese tiempo de aridez, de desierto interior… Pero no podemos desesperar. Es en esos momentos en los que lo mejor es salir de uno mismo, dejar a un lado nuestra queja por ese dolor que no se va, por esa pena que nos oprime, por esa mala contestación recibida…y ponernos a amar concretamente al que tenemos a nuestro lado, a hacer un postre nuevo, a fregar los platos, a trabajar con cara agradable, a decorar la casa, a hacer un chiste, a tener un detalle con el más cercano… Con esa actitud, tarde o temprano, también percibiremos esa paz y alegría interior y, a pesar de todo, diremos igualmente: ¡vamos por buen camino!
Las bienaventuranzas son sin duda una norma y regla de vida, unas indicaciones que nunca nos defraudan, por que, a ver:
– ¿cómo nos sentimos mejor, siguiendo el refrán “piensa mal y acertarás” o teniendo un corazón límpio e intentando disculpar los desaires de alguien?
– nuestra libertad hacia las cosas y las personas ¿es mayor o menor cuando nos apegamos férreamente a todo o en cambio cuando prescindimos de esa “mochila cargada”, tan pesada?
– cuando afrontamos las cosas desde la moderación, la mansedumbre, ¿no estamos mejor que siendo unos ” fuguillas y unos viejos cascarrabias”?
– cuando somos capaces de ofrecer ese dolor por amor a Dios, dícese saliendo de nosotros mismos y sirviendo al hermano, a pesar de que sigue doliendo, ¿no parece que esa angustia que parece que nos ahoga, se modera?
– cuando vemos la satisfacción de alguien reconciliado, de alguien que ha recibido justicia, ¿no es ése un regalo que nos inunda?
– cuando nuestro corazón no alberga rencor ni odio hacia nadie por que se ha hecho nada y lo que busca es la compasión y el acercamiento al otro, ¿no somos más felices?
Pues eso, ¡que a S. Mateo se le ha olvidao…!, que también experimentamos la alegría aquí, gracias a Dios. Y como todos hemos saboreado esto, en los momentos de desierto, vamos a fiarnos, que es Verdad, que al final esta forma de vivir, llena y nos hace dichosos.
ÚLTIMO PASO: ACTIO
Publicado
en
por
Etiquetas: