(hombre, casado, espera tercer hijo, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
“Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo”. Toda mi vida pretende ser una respuesta a este Amor que me tiene. Todos tenemos la experiencia de sentirnos amados y la respuesta más natural y humana es que ese amor se transmita y nos desborde. Le pido a Dios que sepa superar las miles de excusas que se presentan todos lo días. Y esa entrega del Hijo, que, a través de su Espíritu, sigue siendo realidad hoy día, nos permite que Dios siga trabajando con y a través de nosotros (a pesar de los pesares) en nuestro compromiso por una sociedad de personas libres y fraternas. Y hoy día, en que muchos millones de personas están amenazadas de muerte por hambre (más que de costumbre) por la codicia de unos pocos, es urgente e imprescindible que redoblemos esfuerzos para denunciar y promover cambios que terminen de una vez por todas con esta innombrable lacra del hambre.