¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LOS ABUELOS
(Matrimonio, jubilados, ocho nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)
La curación de un sordomudo, está narrada al detalle. El evangelista nos describe que Jesús lo apartó, le metió los dedos en los oídos, le tocó la lengua con un dedo mojado en su saliva. Este milagro nos ayudará a conocer mejor a Jesús. Él no es un “curandero” sino el Salvador anunciado por los profetas, el primero de los cuales fue Isaías, que anunció la venida de Jesús, el cual estaría atento a las necesidades de los más débiles.
Señor que nuestros oídos estén atentos a la escucha de Tu palabra y nuestra boca presta a alabarte y a difundir tus enseñanzas.
Ayúdanos, Señor, a interpretar los signos de los tiempos a la luz de tu Evangelio. Haz que, con tu ayuda, sepamos inculcar a nuestros hijos y nietos los beneficios que reporta la escucha de tu Palabra y de esa forma conocerte mejor y amarte. Siempre disponibles, con corazón sencillo, pacífico y justo, abierto a Ti y a los hermanos que, en cada momento, más lo necesiten y que todos busquemos la implantación de tu Reino.
DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Comenzamos un nuevo curso escolar. Todos con ganas de volver a estar con los amigos del colegio o del instituto. Algunos ilusionados por lo nuevo que van a aprender. El más pequeño ante la novedad de iniciar infantil. Quizás el entusiasmo de los primeros años de escuela se va perdiendo a medida que nuestros hijos se van tropezando con asignaturas difíciles, profesores con los que cuesta llegar o compañeros espinosos. Si no estamos pendientes puede que se conviertan en sordos a lo nuevo y de pocas palabras ante lo aprendido, ya sea académico, social, deportivo o religioso. Está en nuestra mano escucharles mucho y hablarles mucho. Tener paciencia. Dedicarles tiempo. Reñirles cuando sea necesario. Abrazarlos. Rezar con ellos. Ayudarles al “Effetá”.
Que Jesús, “que todo lo hace bien”, nos acompañe en la tarea de educar con comprensión, con exigencia y con amor.
DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
La falta de comunicación es uno de los problemas graves en una pareja. Cuando tenemos miedo de decir lo que sentimos, o cuando no tenemos, ni buscamos tiempo para hablar y comentarnos las cosas que vamos viviendo, que nos va pasando, o simplemente para estar juntos, nos volvemos sordos y mudos. En todos los medios de comunicación ha salido la noticia de la cantidad de divorcios que se dan en Septiembre, después de períodos vacacionales; la causa, según los expertos: el tiempo que pasan juntos. Mientras que para nosotros es una bendición, porque precisamente podemos estar juntos todo el día, hablándonos, mirándonos, escuchándonos, disfrutando de la presencia de nuestra familia, sin embargo, para muchos matrimonios, ésa precisamente parece ser la perdición. Sordos y mudos, no se han abierto nunca al amor, a su pareja y mucho menos a Dios. Miremos al cielo y pidamos a Dios que nos imponga las manos, que nos abra los sentidos en nuestro matrimonio, en nuestra pareja, en nuestra familia, pero sobre todo que nos abra el corazón.