(por hombre, casado, con tres hijos, trabajan ambos, en vacaciones)
Los fariseos, antes y ahora, nos cargan de reglas, normas, costumbres, que esto es bueno, que esto es malo, que esto no se puede decir, que esto no se debe hacer, etc… cosas que son antiguas, pero nada nos dicen de la sinceridad que debemos y queremos tener, sólo miran por fuera. Jesús es muy claro: somos hombres nuevos y como tales tenemos que romper con lo antiguo. Como bien dice: no es malo lo que entra por la boca, sino lo que sale de nuestro corazón. Lo que seguimos son ritos y costumbres que las hacemos de forma mecánica, sin sentir, Jesús quiere que sintamos desde dentro de nosotros, que no hay nada malo en las formas, que lo importante es que brote el amor desde mi corazón hacia ti, Señor y Dios mio y hacia mis hermanos, mi prójimo, mi próximo. Hemos estado de vacaciones Señor, tú y yo, hemos caminado por las arenas de nuestras playas y esta vez sí que hemos charlado a gusto. Nos hemos despachado bien con todo aquello que teníamos pendiente y que gracias a ti hemos afrontado y resuelto. Ya mismo volveremos a la rutina de nuestras vidas con el saborcillo de haber estado descansado y relajado de nuestras obligaciones habituales, pero me quedo con que has estado constantemente conmigo y yo contigo Señor.