TERCER PASO: ORATIO

¿Qué nos hace decir el texto?
(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Te damos Gracias, Señor Jesucristo y Dios nuestro,
porque contigo, y junto a Ti, siempre encontramos la Salvación.
¡Gracias porque Tú estás a nuestro lado y nada debemos temer!
Tú nos invitas hoy, Señor Jesucristo, a cruzar a la otra orilla
para salir de nuestras propias seguridades, de lo ya conocido,
y salir en busca de las personas que necesitan encontrarse contigo,
y predicar la Alegría de tu Evangelio donde aún no te conozcan.
¡Gracias porque Tú nos animas a acrecentar la vocación misionera!
Tú tomas la iniciativa de invitarnos a salir de nuestra comodidad,
y nosotros queremos seguirte fielmente para vivir según tu Evangelio.
Sabemos que seguirte a Ti, Señor, siendo fieles discípulos tuyos,
no resulta fácil y que el mal nos ataca provocándonos miedo y temor
en nuestro corazón, para intentar alejarnos de tu infinito Amor,
e intentar  que no cumplamos tu Voluntad vencidos por la inseguridad.
¡Ten Misericordia de nosotros y no permitas que nada ni nadie
nos separen jamás de tu Amor y Misericordia que nos llenan de tu Paz!
Te pedimos perdón por las veces que nos dejamos engañar por el mal
y caemos en la tentación del cansancio, desánimo,  pesimismo, agobios,
de la inseguridad y del miedo a sentirnos abandonados por Ti,
aún sabiendo que Tú jamás nos dejas solos ni nos apartas de tu Amor.
Te pedimos perdón por nuestra falta de fe y falta de confianza en Ti,
cuando las dificultades llegan a nuestra vida y nos alcanza el dolor.
Danos Tú, Dios nuestro Misericordioso, una fe fuerte y serena, sin miedos,
para mirarte a Ti, centrados en Ti, y recordar que contigo nada nos daña.
¡Ayúdanos Tú, Dios nuestro, a ser siempre testigos valientes tuyos!
Ten Misericordia de nosotros, Dios nuestro, y danos Tú el don de la fe
para que nuestra confianza en Ti  permanezca siempre en nuestro corazón,
y que sea siempre más fuerte que todos nuestros miedos y debilidades.
Ayúdanos Tú a Escuchar y acoger siempre tu Palabra que nos Ilumina,
mediante la oración, alejando de nuestro corazón toda oscuridad o dudas,
porque sólo tu Palabra de Vida logra calmar el mal que hay en nosotros
y Ella llena de Paz nuestro corazón y nos transforma en discípulos tuyos.
¡No permitas que nada ni nadie nos paralice nuestra Evangelización
y danos la fortaleza para predicar en medio del mundo tu Buena Noticia,
a pesar de todas las dificultades, reforzándonos Tú cada día nuestra vocación
de cumplir tu Voluntad, estando al servicio de los demás por amor a Ti. Amén


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