SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.


DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

Buscar cuando está oscuro, correr al sepulcro vacío… ¡Qué alegría tan inmensa! ¡Qué fe más maravillosa! Jesús está resucitado. Les preguntamos a nuestros hijos qué es lo que les producía más felicidad, y nos pusieron varios ejemplos: sacar buena nota, que un amigo se quede a dormir, irnos de vacaciones, sentirse perdonados, que un compañero les ayude, el día de su cumpleaños, compartir buenos momentos, que un familiar recupere la salud,… entonces les explicamos que la resurrección de Jesús es motivo de una mayor alegría aún. Que nuestras dichas tienen un sentido completo y nuestras pequeñas cruces de cada día son más llevaderas. Jesús está vivo. Somos libres. ¡Feliz Pascua!


DESDE LA CIENCIA
(matrimonio, trabajan ambos, pertenecen a grupo cristiano)  

La ciencia estudia al hombre y el resto de seres vivos. Nos dice que la vida está relacionada con complejísimas reacciones químicas que ocurren en las células, que a su vez están constituidas de la misma materia que forma el resto del universo. El “alma” como algo diferente al cuerpo, sería una idea mítica. Y por supuesto cuando llega la muerte, cuando esas reacciones químicas cesan, no hay vuelta atrás, la persona, el ser vivo desaparece. Sin embargo el Evangelio nos habla de la resurrección de Jesús, de que la vida no acaba con la muerte. Independientemente de cómo se pueda concretar esa resurrección (con el mismo cuerpo y las mismas células, como otra realidad que desconocemos actualmente, como una intuición en la mente de los discípulos…), este es uno de los pilares de nuestra fe. Porque no lo podemos “probar”, debemos ser conscientes de que sólo lo podemos afirmar haciendo el “salto de la fe” (y por tanto con actitud de gran humildad). Detrás de la resurrección está la intuición de que hay un Dios que “fundamenta” toda la vida. Un Dios que nos quiere infinitamente. Un Dios que llena la vida, nuestro mundo, de sentido.


Publicado

en

por

Etiquetas: