¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
La “curación del leproso”, no es un milagro cualquiera. Si lo analizamos bien tiene unas connotaciones especiales que nos pueden ayudar a ponerlo en práctica en nuestra vida.
En aquella época, el hecho de “tocar” a un leproso, era signo de impureza total, de hacerte igual al enfermo de lepra, y por tanto sujeto a las prohibiciones de entrar en las pueblos, sinagogas, baños,etc. Y eso, Jesús lo sabía. A partir de ahí, ya no entraba en los pueblos, recibía a la gente fuera.
Podíamos pensar: ” Y, ¿por qué no le sopló, o lo curó a distancia, en vez de tocarlo…, sabiendo sus consecuencias?”.
Jesús nos da una lección impresionante, es magnífica: su Amor es incondicional, busca devolver la dignidad a las personas, y para eso “toca”, se acerca a la miseria expresando con ese acto que quiere redimirlo de su dolor haciéndose uno con él, aún a riesgo de enfermar o perder su propia dignidad delante de la gente.
Y ahí deja al descubierto nuestro pecado, nuestras carencias, nos “desnuda” y nos deja caer en la cuenta de cuán grande es nuestra hipocresía, nuestros prejuicios hacia los demás y sobre todo, los límites que ponemos a nuestro amor por culpa del miedo al “qué dirán”…
Intentemos ser puros y transparentes en nuestras relaciones, acerquémonos a un pobre de verdad, toquémoslo, besémoslo, emocionémonos, sintamos de cerca su cercanía y rompamos así esa insensibilidad cada vez más acuciante que nos hace acostumbrar nuestra alma a no impresionarse por nada, a recibir noticias, hechos, imágenes con un ” impermeable” cada vez más recio.
ÚLTIMO PASO: ACTIO
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