DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

Las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. En cambio, no siguen a un extraño, sino que huyen de él porque no conocen la voz de los extraños.
La Lectura de hoy nos recuerda al polémico asunto generado por la asignatura “educación para la ciudadanía”.
Son varias las posturas adoptadas, como ocurre en estas cuestiones, con argumentos a favor y otros en contra.
Los primeros, esgrimidos por los precursores de la asignatura, que defienden que a los hijos hay que procurarles una educación en valores comunes y transculturales, más allá de la moral y las religiones, las cuales (las religiones) han ejercido un monopolio moral que a estas alturas no se puede aceptar.
Frente a esto, las distintas plataformas cristianas, que invitan a la objeción de conciencia de los alumnos por entender que la visión de la sexualidad, la familia, el matrimonio y la religión, serán “impresiones” que dependerán del gobierno de turno o de la visión que pueda tener quién imparta esta asignatura, y pueden ser materias objeto de manipulación.
En cualquier caso, la educación en valores ha de mamarse desde casa, que los padres somos los primeros educadores y es nuestra responsabilidad. Además, el despertar religioso y crecimiento en la fe debe producirse en la familia. Y esa educación no se puede meter con cuña y a palo seco desde la ley. Hay que transmitirla desde la fe, desde el Evangelio, y con el ejemplo.


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