DESDE LO SINDICAL

(mujer, casada, con dos hijos, trabaja, pertenece sindicato y a grupo cristiano)

Contemplar la frustración que sienten los discípulos de Emaús antes de su encuentro con Jesús me hizo recordar una conversación que tuve la semana pasada. Me preguntaba un compañero si no estaba harta de recibir tantas quejas. Él había estado presente cuando otra compañera me comentaba las dificultades que tenía para realizar sus tareas a consecuencia de las numerosas llamadas de teléfono que recibía. Ella se sentía frustrada y se desahogó conmigo buscando un apoyo, alguien que le confirmara que tenía motivos suficientes para quejarse.
Jesús no rehuye preguntar a los de Emaús qué les pasa y se toma su tiempo en explicarles las escrituras, en acompañarlos y en compartir el pan.


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