¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
No hace falta conocer grandes cosas, todo se reduce a dos fundamentos básicos, la paternidad de Dios y la fraternidad con el prójimo. Las dos están conexionadas, no se entiende una sin la otra. La experiencia de conocer y sentir que Dios es Amor, que nos ama como hijos suyos, que lo creó todo y a todos, nos hace captar una nueva dimensión de los demás, por que somos hermanos.
Jesús dice que los dos mandamientos son semejantes, por que viendo al hermano, aún al más humilde, veo a Dios en él, en imagen. Si ofendo al hermano, ofendo a Dios y amo a Dios sirviendo al hermano. Así de claro y de sencillo. No le demos más vueltas a las cosas, preguntémonos en nuestro quehacer diario si lo que estamos haciendo procura dignificar a la persona que pasa a nuestro lado o no, si lo de murmurar contra el otro, construye o contribuye a romper ese lazo de hermano, si el hombre con el que nos cruzamos es rechazado por que lo consideramos de otra clase, de otra raza, de “otro Padre” , digno de lástima o si en cambio lo consideramos un hijo de Dios.
El evangelio de este Domingo, es la esencia del cristianismo, quien no la pone en práctica, no comprende a Dios ni ve al hermano.
Nos puede suceder que a veces pensemos que estamos un poco alejados de Dios, que no vemos clara su presencia en nuestra vida… No importa, pongámonos a amar concretamente al hermano, fregando los platos, haciendo una comida buena, sacando la basura, viendo el canal de la tele que le apetezca, dando los buenos dias aunque nos provoque rechazo el verlo…
Ama si quieres ser feliz, ama y entenderás…Pronto recobraremos la presencia de Dios en nuestras vidas, las tinieblas irán desapareciendo y el Señor iluminará nuestro camino.
ÚLTIMO PASO: ACTIO
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