SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.


DESDE LA FAMILIA
(matrimonio, ambos trabajan, con tres hijos, pertenecen a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Nuestro testimonio de vida cristiana debe ser sobretodo un testimonio de alegría y de fiesta por la buena noticia que hemos recibido… pero a veces parece que nuestra vida cristiana es una carga pesada que nos impide dedicarnos a otras cosas que nos gustan más. Los niños, que se dan cuenta de todo, perciben esa sensación de rutina, pero nos gustaría transmitirles lo afortunados que nos sentimos de participar en este banquete, transmitirles lo necesario que es vivir siendo plenamente conscientes de lo que somos. Responder a la llamada a construir el Reino cuesta, pero es donde está la felicidad y la VIDA.


DESDE LA MISION
(hombre, soltero, estudiante, experiencia de Misión, pertenece a comunidad cristiana)  

En la experiencia misionera aprendí la importancia de comenzar y terminar el día con un rato de oración. Nos ayudaba a no perder el norte misionero en nuestro día a día, pues es realmente sencillo quedarse con lo anecdótico del día u optar por lo más cómodo cuando se plantea una tarea (por poner dos ejemplos que me ocurrían a veces a mí). La Palabra de Dios nos daba ese norte. Pero en mi día a día ahora que estoy de vuelta…¡qué difícil sigue siendo para mí encontrar estos dos ratos de oración!: a veces me tengo que levantar temprano y voy con prisas, al final de la jornada estoy muy cansado o sencillamente no me apetece…pero realmente hay diferencia entre empezar el día con la Palabra de Dios o no, hay diferencia entre terminarlo viendo la tele o haciendo memoria del día junto al señor y rezando alguna oración para ponerlo todo en sus manos.
La oración es una manera de recordar cuál debe ser el norte en mi día a día: Jesús. Jesús en mi manera de estar con la gente, sierviendo y amando a cada uno de manera única, según sus necesidades y realidad. Jesús en mis obligaciones: estudio serio (para poder servir más y mejor en un futuro), ayuda en casa (para honrar y amar a mi familia), Jesús en mi manera de dar las catequesis a mis chavales ( para señalarles con éxito a  Él y no a mí mismo y mis ideas)…
La oración me ayuda a estar preparado cuando Él se hace presente en alguna realidad que clama al cielo (ya sea en voz alta o en silencio desesperanzado). Ayúdame, Señor, a estar preparado cuando tú pases.


DESDE LA DENUNCIA PROFÉTICA
(mujer, casada, dos hijos, trabaja en Cáritas)  

Desde mi trabajo con los últimos pedimos cada día voluntarios y personas que nos ayuden en los diferentes Proyectos y la respuesta en la mayoría de los casos es el silencio. En esta sociedad que hemos creado, pocos se comprometen de corazón con alguna realidad, incluso cercana. Nos llenamos de razones como que estamos criando, que si el trabajo, etc. me han llegado a decir que si hasta el tráfico dificultaría el compromiso. Y no es por falta de llamada, basta con ver un telediario de las 15:00h para llenarnos de razones en un compromiso con la realidad. Pero a la vez que ese silencio se cuela en muchos, hay otros que sienten que están llamados a trabajar por el Reino y es por ellos por los que esta lectura cobra sentido para mí.
Cuando veo a una madre trabajadora que saca una hora, de donde no la tiene, para ir a prisión todos los viernes a simplemente charlar con las presas… veo la respuesta. Cuando veo a una abuela de mi barrio ir todos los jueves por la tarde a enseñar cocina a las inmigrantes… veo la respuesta…porque muchos son los llamados y pocos los elegidos.


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