TERCER PASO: ORATIO

¿Qué nos hace decir el texto?
(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Dios Padre Bueno y Misericordioso, te damos Gracias
por todos los dones que Tú nos regalas cada día
y porque nos entregas tu Reino, tu Viña llena de Vida,
para que, trabajando y cuidándola, demos buenos y abundantes frutos.
Sólo Tú, Dios nuestro, eres el Dueño de todo lo que nos entregas
y tu Palabra de Vida nos enseña hoy Tú eres Señor y Dios nuestro,
y que nosotros sólo somos los cuidadores de lo que sólo a Ti te pertenece.
Ayúdanos, Dios nuestro, a ser buenos labradores de tu Viña de Vida
para generar buenos frutos, que podamos compartir, que beneficien a todos,
y haznos ser humildes para entregarte siempre a Ti todo lo que te pertenece.
No nos dejes caer en la tentación de adueñarnos de lo que no es nuestro,
ni permitas jamás que no sepamos valorar y apreciar cada uno de los dones
que Tú nos entregas gratuitamente cada día, simplemente porque nos amas.
Ten Misericordia de nosotros y perdónanos todos esos momentos nuestros
que nos llenamos de vanidad o arrogancia, y nos creemos dueños de la vida
o que pensamos que tenemos derecho a decidir cambiando tu Voluntad.
Perdónanos por tantas veces que nuestro orgullo nos ciega, nos impide verte,
y nos impide reconocerte, despreciando tu Voluntad e imponiendo la nuestra.
Ten Misericordia de nosotros y no permitas jamás que nos alejemos o perdamos
Tu Reino de Vida y Salvación que Tú nos entregas por tu Bondad y tu Amor.
Te damos Gracias, Dios Padre Bueno y Misericordioso porque nos concedes
el don de pertenecer a la Iglesia Universal, con tu Hijo Jesucristo de piedra angular,
y que siempre está con nosotros, en medio de Ella, llenándonos de tu Espíritu Santo.
¡Gracias porque Tú eres nuestro Padre Paciente que nunca te cansas de amarnos!
Gracias, Dios Padre Misericordioso, porque a pesar de nuestros pecados
tu Amor a la Humanidad y a cada uno de nosotros es siempre fiel
y sigues confiando cada día en nosotros,
arriesgándolo todo por Amor, y esperando  siempre,
con eterna Paciencia y Misericordia, a que te entreguemos buenos frutos.  Amén.


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