(por hombre, casado, con tres hijos, trabajan ambos, en vacaciones)
El oleaje se ha detenido. La tempestad se ha calmado. El día a día bullicioso da paso a otro bullicio con sabor a más familia y descanso. El verano nos va encajando con su misión silenciosa. Y en medio de todo Jesús nos habla claramente: salgamos de la tempestad, del oleaje, de la sacudidas, de los pensamientos, reconozcamos la esencia, demosle la mano sin miedo, tengamos fe. En definitiva caminemos sobre las
olas de la vida en el reconocimiento claro de lo que verdaderamente importa, eso nos permitirá acoger lo que venga con fuerza, esa fuerza tan escondida en este tiempo y tan necesaria. Un abrazo a todos.