DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer,casada,con dos hijas, de baja laboral, enferma de cáncer)

Esta prueba de amor y de perdón a los hombres sólo puede venir del Hijo de Dios. Me sorprende y envidio la humildad con que Jesús acepta la voluntad del Padre. Me miro en su rostro cuando en los peores momentos de mi enfermedad, yo también le pido fuerzas para aceptar su voluntad. Y lo mejor aún, recibo esa fuerza para seguir luchando, para aceptar ese final que llegará algún día y que tanto le dolía a Jesús como hombre que era, pero sin el cual , no sería posible dar fruto.
Miremos con Fe ese gran premio que Dios nos tiene preparados, igual que el que concedió a su hijo: La Resurrección..


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