(matrimonio,trabajan en residencia de ancianos, pertenecen a comunidad cristiana)
Al leer detenidamente el Evangelio de este domingo, hemos pensado en nuestros ancianos. Ellos, como Jesús, se sienten abandonados y maltratados al final de su vida, creen que el sacrificio y la dedicación a lo largo de ella no es recompensado cuando más lo necesitas. Sin embargo, esta sensación de abandono no la llevan igual cuando hay fe, cuando creen que les espara una vida mejor. Esa esperanza se transforma en una alegría que se dibuja en sus rostros cuando llega la hora.