¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Menos mal que en el evangelio aparecen episodios como estos que nos hacen reflexionar sobre nuestra manera de creer y sobre lo dificil que, incluso para un apóstol le resultó creer. Santo Tomás, sí, un santo, dudó de lo que le decían los discípulos de Jesús.
El Señor, con este evangelio, en su pedagogía característica, nos da algunas claves para no caer en esa increencia, y nos pone de ejemplo a Tomás.
Este evangelio, nos recuerda mucho las palabras del papa Francisco cuando nos invita a “tocar”. Estamos necesitados de esto, de acercarnos a la “miseria”, de besar a un niño, de besar a un anciano, de acariciar sus manos huesudas, ásperas, delgadas, de dejar que nuestra piel sienta ese contacto explícito con los que sufren, con los que están sólos. Necesitamos de esto. Parece como si hubieramos caido en relaciones impersonales, a través de e-mail, de redes sociales, de telefono… No, Jesús le pedía a Tomás que metiera sus dedos en las heridas de sus manos, en su costado. Le invitaba a tocar.
Tiene mucho que ver esto, con nuestra manera cada vez más”aséptica” de relacionarnos.¡
¡ Qué poco nos acercamos a un hospital, a una residencia de ancianos, a un centro de acogida…!!
Y es allí donde lo que nos estamos perdiendo es a Jesús. Él nos pide hoy que, para creer, debemos de hacer el esfuerzo de vencer nuestro reparo a tocar, a acercarnos aún más a esa miseria y eso nos ayudará a reconocerlo. Es ahí donde el Señor se manifiesta mas cercano por que le gusta estar cerca de los que sufren, del dolor. Casi lo contrario que a nosotros. Quizás por eso dudemos tanto. Hagamos el esfuerzo de no ser tan “asépticos”. Eso es bueno para los cirujanos cuando se disponen a operar, pero no para el alma que anhela encontrarse con Jesús Resucitado. Retomemos, en la medida que podamos, el visitar a una persona mayor, enferma, a ayudar a alguien a dar de comer, tocando, palpando a ese Jesús que tengo enfrente y que me dice: ” ¿me reconoces ahora?”.