DESDE LO SOCIAL

(hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro y directivo de movimientos sociales, y de grupo cristiano)

Algunos de nosotros quizás hayamos recibido, en alguna ocasión, el don de haber experimentado de cerca que el Señor nos trae la vida y la resurrección. Quizás hayamos recibido la gracia de comprender que en el Evangelio de hoy no estamos hablando sólo, ni principalmente, de la resurrección al final de los tiempos. Aqui, en nuestra vida humana y terrenal, el Señor obra numerosas resurrecciones, aportando vida, ilusión y esperanza donde sólo había tinieblas y muerte.
Porque nuestra vida de discípulos es ciertamente gozosa, pero no está libre de tentaciones, ni de desgracias, ni de impotencias, ni de perderse en el desaliento o en la falta de luz. Y más aún si hemos sido conducidos en nuestro seguimiento hacia un compromiso con la vida de los demás, sobre todo con la de los más desfavorecidos, un compromiso de lucha por otro mundo mejor y más justo. Porque en éste caso ya no nos afecta sólo nuestra realidad personal, familiar o comunitaria, sino también la de la sociedad y el mundo en que vivimos.
Yo le doy gracias al Señor por amarnos y elegirnos para anunciar su Buena Noticia, y le pido que nos sostenga y nos ilumine para ser testigos veraces de que, en verdad, para nosotros Él es la resurrección y la vida.


Publicado

en

por

Etiquetas: