SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA CIENCIA
(hombre, soltero, profesor de universidad e investigador, pertenece a movimiento seglar)

Durante esta cuaresma he estado comentando los textos evangélicos del domingo. Y no ha sido fácil, pues desde la ciencia es muy difícil comentar el Evangelio. Pero hoy me atrevo a decir que en este texto no hay nada de ciencia. Se pueden buscar cuestiones de la resistencia física de Jesús a las torturas a las que fue sometido o de si sabía lo que le iba a suceder. Pero para mí, en la pasión de Jesús la ciencia no ocupa ningún lugar, porque todo el espacio está ocupado por el Amor, el Amor con mayúsculas, del Amor de Dios a Jesús y el Amor de Jesús por toda la humanidad. La Ciencia está muy bien, nos permite comprender el funcionamiento del Universo, la obra de Dios; permite mejorar y facilitar nuestro quehacer de cada día, sanar enfermedades que antes no tenían cura y otras muchas cosas.
Pero aun siendo el Universo la gran obra de Dios, lo que realmente hace esta obra sublime no es su grandeza, su perfección matemática. Ni siquiera la creación de la vida. Lo que hace del Universo una obra realmente sublime es la introducción del Amor. Es la esencia, el aporte, la entrega de Dios en su obra. Pues Dios es Amor. Y Jesús se entrega por Amor, por Amor hacia los hombres de ayer, hoy y mañana. La entrega no le resulta fácil, porque el dolor y el sufrimiento no son ajenos a Jesús.
Este no es un Evangelio para entenderlo. Es un Evangelio para sentirlo. Para llorar con la muerte de Jesús y para agradecerle que cargara con unas culpas que a él si le eran ajenas pero que están muy próximas a nosotros.

DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, trabajan ambos, una hija, participan en encuentros conyugales de su parroquia)  

En nuestra vida familiar tendremos alegrías y dolor, amor y rechazo, falsedades y silencios, como parte del diario y largo camino de nuestra existencia. Hoy en día es fácil que nuestros hijos se dejen llevar por el materialismo y modas superficiales. Los padres debemos ser modestos y con la firmeza necesaria para orientar a nuestros hijos, sin que pierdan su libertad, pero sin que caigan en la desesperanza por sus errores. Ayudemosles con la fuerza del Señor, creemos una verdadera familia, como Él quiere de nosotros, desde el compromiso que ilumina y transforma. Dios perdona siempre desde nuestro sincero arrepentimiento. Celebremos en familia este tiempo de gracia para crecer en nuestra vocación de seguir a Cristo para resucitar con Él.


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