ÚLTIMO PASO: ACTIO

¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 2 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Todos podríamos estar representados en la figura de la samaritana que va con su cántaro vacío a sacar agua de un pozo. Y Jesús mismo se le cruza en el camino ofreciéndole el “agua viva” que calma toda sed.
La propuesta para vivir el Evangelio de esta semana es saciar nuestra sed y ayudar a saciar la sed de los demás….
Calmemos nuestra sed desde la humildad: Siendo capaces de pedir  lo que necesitamos, no solo a Dios con fe, sino también a los hermanos (al igual que Jesús pide agua a la samaritana).
Calmemos la sed que provocan las barreras: Procuremos también saltar nosotros las barreras personales que nos separan de otros seres humanos (como Jesús hizo que desapareciera la barrera que le separaba de la samaritana por ser de otro pueblo) Ayudemos a su vez a otros a tender puentes si se nos presenta oportunidad.
Calmemos la sed de Dios que hay en nosotros: A nuestro alrededor se nos ofrecen “aguas” muy diversas para calmar cualquier tipo de sed… Y a veces cometemos el error de beber de esos pozos contaminados que nos enferman. Bebamos constantemente (y con intensidad especial en esta semana de Cuaresma) del “agua de Dios” (de su Palabra, del encuentro con Él, de su Espíritu…), para que nunca más nos de sed. No pongamos excusas para no “beber de Dios”. Solo la relación estrecha de amor con Él nos dará esperanza y plenitud. Atrás quedarán vacíos, frustraciones, inseguridades, miedos…
Pidámosle: “Señor, dame de esa agua”. Y… vayamos como la samaritana a decirle a otros lo que hemos experimentado…
Calmemos la sed de los demás: Los hermanos tienen sed de paz, de justicia, de compañía, de escucha, de cariño, de … Sus cántaros están vacios…Intentemos nosotros desde nuestro testimonio y nuestra palabra indicarles dónde está el agua que calma toda la sed. Intentemos mostrarles al Mesías que nos salva y que sacia cualquier sed.


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