(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Nadie como los niños para fijarse en las cosas que pasan. Si oyen a medias una conversación de adultos, ya están ellos preguntando qué pasó, y ya estamos nosotros diciéndoles que son asuntos de mayores. En cuanto a ver … lo ven todo por donde pasen, y como tienen poco preconcebido, lo que no conocen o les llama la atención, lo retienen.
Cuando nuestros hijos ven la tele, intentamos estar con ellos para que sepan distinguir las distintas realidades, y para cortar la emisión si es necesario. Queremos que no se crean que todo lo que ven es cierto. Ya son conscientes de que muchos anuncios de juguetes, por ejemplo, son un engaño.
Debemos ser una especie de lente para los niños para no transformarles, pero sí explicarles la realidad –no sólo con la televisión- hasta que ellos tengan capacidad de discernir e interpretar lo que ven. Y estar atentos a sus necesidades en este aspecto.
Pero paradójicamente somos nosotros, sus padres, quienes pedimos tener la mirada de un niño con la Palabra de Dios, que nos cale en nuestro corazón sin estar cuestionando ni poniendo barreras.