¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LOS NECESITADOS
(hombre, casado, 2 hijas, trabaja en caritas, pertenece a movimiento seglar)
No es fácil vivir sin agobiarse por el mañana cuando estás en el desempleo, cuando vives en situación de pobreza, o de exclusión social. Jesús nos invita a confiar en Dios, a vivir por encima de las preocupaciones materiales, pero nos recuerda algo: “sobre todo buscad el Reino de Dios y su justicia”. Si trabajamos por construir el Reino, cambiarán las relaciones entre las personas. En el Reino de Dios no cabe la exclusión, la competitividad, la pobreza.
Nos toca a nosotros construir el Reino, hacer posible que tantos hermanos nuestros que ahora no pueden dejar de agobiarse por el mañana descubran que Dios es nuestro Padre y que nos quiere con locura. En nuestras manos, como comunidad cristiana, está tratar de crear otro modo de relación, un mundo como Dios lo soñó.
Sin embargo, a nivel personal, es cierto que trato de aportar un grano de arena en la construcción del Reino, pero se trata de algo más, no solo de lo que pueda hacer. Se trata de construir comunidad, de vivir de otra forma, de cambiar el «mío» por el «nuestro», el «yo» por el «nosotros», un nosotros en el que quepamos todos. Un camino que Jesús dijo que nos haría felices, y que solo podemos recorrer junto con otros. No es fácil, pero esta lectura puede cobrar sentido para muchas personas si cada uno de nosotros tratamos de cambiar la mirada y nos situamos en la óptica del Reino. Sé que me queda mucho camino, creo que casi todo, pero espero que el Padre me acompañe siempre, paso a paso, por lento que sea.
DESDE LOS ABUELOS
(mujer, casada, jubilada, 3 hijos, 2 nietos, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)
Leyendo este evangelio no puedo más que acordarme de mi hijo mayor. Va para cinco años largos que decidió abandonar sus estudios y dar un cambio radical a su vida, algo que nosotros no entendíamos. Aquella decisión rompió no solo nuestros esquemas, sino también algo en nuestras vidas. Andaba entonces con una beca estudiando 5º de telecomunicaciones en una universidad de Valparaíso en Chile. Y se queda a vivir en aquellas latitudes. Andaba yo muy preocupada por su subsistencia y por su vida. Muchas las horas de desvelo, angustiada y atormentada por su futuro. No había argumento que hiciera entrarle en razón,…en mi razón. Le decía: Pero hijo piensa en el día de mañana, ¿qué va a ser de ti?… a lo que él responde: “Andas siempre preocupada por el día de mañana y ¿dónde está el mañana mamá?… ¿Quién nos da seguridad del mañana?, es el hoy lo que he de vivir.”… Me preocupa si te pones enfermo: “visitaré al médico, en todos los países hay médicos”… ¿Pero dónde vas a vivir?: En estos años ha recorrido Chile, Argentina, Bolivia, Perú, Colombia, México, California, Canadá, (ahora anda en Quito). Lo mismo alquila una casita, una habitación, se hospeda en casa de algún amigo, se compra una rulot (que cuando cambia de país vende) o utiliza la tienda de campaña que nos pidió hace años por reyes… ¿De qué vas a vivir?: Principalmente de lo que saca durante los meses estivales que va a Canadá a la recogida de frutas, (lo que le da para vivir el resto del año en países de centro y sur de américa, y encima ahorra). También de la artesanía que ha aprendido en Sudamérica, que hace realmente bien y es muy bonita. Trabaja lo preciso para cubrir sus necesidades. No necesita grandes cosas para vivir, solo lo justo (y le cabe en una mochila). Cuantas veces me dice, “que retener lo que no se necesita es injusto. Que tener dos casas cuando hay quien no tiene ni una es injusto. Que no puede aceptar un sistema que, para lograr el mayor bienestar de algunos, hunde a tantas personas en la marginación y en la pobreza; y que no podemos ser con nuestra forma de vida cómplices de la miseria y el hambre de otros”. Le importa un comino tener más éxito que los demás. Lleva una vida feliz de la que está satisfecho. Cultiva la amistad, porque está haciéndose de muchos amigos. Su forma de vida está más cerca del evangelio de Jesús de lo que él se imagina, aunque, él no lo hace por convicciones religiosas, porque se declara no creyente. Lo hace porque le sale del alma, por naturaleza humana. Su manera de entender la vida a mí me cuestiona, me sacude, y muchas veces me pregunto si no somos nosotros lo que estamos viviendo de manera equivocada. Me he educado en un sistema donde damos por supuesto que para asegurar el bienestar tenemos que poseer una serie de cosas: estudios, trabajo, dinero, comodidades, éxito, amigos. Y que teníamos que esforzarnos en conseguirlo de manera honrada. Hemos dado pasos para ocuparnos por las cosas del presente y también del futuro; de hecho tengo asegurado hasta nuestros sepelios. Nosotros cristianos practicantes, inmersos en la sociedad del bienestar… ¡encadenados a cantidad de necesidades!. Arropaditos en nuestra comunidad. Sí, con compromisos, pero me pregunto ¿Dónde tengo puesta mi confianza y mis seguridades?. ¿En Dios?. Para mi está siendo una experiencia fuerte. Que empezó siendo dolorosa y ahora que la he aceptado, la vivo en paz, lo que la hace saludable porque que me libera de tensiones y de sufrimientos innecesarios. Lo realmente importante de este evangelio es “sobre todo buscad el Reino de Dios y su justicia y lo demás se os dará por añadidura”. Yo tengo una gran confianza en la Providencia de Dios, pero es mi hijo quien me hace vivirla como búsqueda activa de la justicia de Dios entre los hombres. Las cosas en su justa medida y la confianza en el Señor son valores que quiero transmitirle a mis nietos.