SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LOS NECESITADOS
(hombre, casado, 2 hijas, trabaja en caritas, pertenece a movimiento seglar)

A veces tenemos una idea romántica de la pobreza, y sobre ella basamos nuestra acción. “Ayudamos” al pobre porque es buena persona y, cuando surge la violencia, la agresividad, la exigencia, el engaño… reaccionamos, nos sentimos decepcionados y acabamos culpabilizando a quien padece la pobreza y la exclusión social. Sin embargo, los pobres son los predilectos de Dios no por ser buenos o malos, sino porque son los más débiles.
Desde el punto de vista de la exclusión y la pobreza, las lecturas de hoy son muy iluminadoras. “Si amáis solo a los que os aman, ¿qué premio tendréis?” No puedo acercarme al mundo de la pobreza y la exclusión esperando reconocimiento, agradecimiento, y desde una visión romántica que finalmente puede culpabilizar a las personas de su propia situación. Son los predilectos de Dios, y sus reacciones son así, en parte por la situación sufrida. Amar al prójimo, especialmente al que sufre procesos de exclusión es no juzgar, comprender, acompañar, facilitar que sea protagonista, sujeto de su vida, más allá de los sentimientos que me pueda generar,
Y no es fácil, no es sencillo olvidarte de ti, de cómo te cae una persona, no es fácil acompañar sin juzgar, poniéndote en el lugar del otro para que realmente sea protagonista de su vida, sin caer en el asistencialismo, en la ayuda dependiente. Y es un camino que nunca acaba, en el que te tienes que revisar constantemente, cuestionarte siempre, para recordar que solo no puedo, que es cierto que se trata de “ser perfectos como Dios es perfecto” pero, para al menos intentarlo, es necesaria la humildad de no tratar de ser tú el protagonista, sentirte instrumento de Dios, y poner en el centro al hermano con quien nos encontramos.

DESDE LOS ABUELOS
(mujer, casada, jubilada, 3 hijos, 2 nietos, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)  

Leyendo este evangelio, me preguntaba cómo le explicaría esto que nos propone Jesús a mi nieto mayor. Mi hija en relación a los niños no nos prohíbe casi nada, solo no nos deja que le compremos juguetes bélico (Tampoco hace falta, él con una percha hace rápidamente una metralleta, y el pequeño que lo imita en todo, solo con los dedos o una pinza de la ropa).  En el colegio durante el 2º trimestre del curso pasado todas las actividades iban enfocadas al medievo: Castillos, caballeros, armaduras, princesas, bufones, brujos, pócimas. Hicieron la fachada de un castillo con puente levadizo incluido en la puerta de la clase. Este año el 1er. Trimestre ha estado centrado en los Piratas y este 2º trimestre lo van a dedicar a los romanos. ¡Todos muy pacifistas!.  Ahora hemos entrado en una etapa en donde le privan los superhéroes.  Yo,  los llevo y traigo a diario del colegio y durante el camino me va contando unas historias fantásticas donde él es el superhéroe más duro,  el más fuerte y el que mejor lo hace. A mí me cansa solo con ver los aspavientos que me hace poniendo cara de duro, de matón, y me dice: “voy a matar al enemigo” “los voy a vencer porque  soy el más  fuerte”  “le voy a dar con el súper puño de Hull” y lindezas semejantes, vamos… todo un horror. Para contrarrestar tal agresividad yo le digo: “para que vamos a matarlo, ni darle puñetazos, que a la abuela no le gusta, (le pongo la misma cara de malo que él  pone) y sigo: porque no le tiramos una bomba de espaguetis con tomate y lo churreteamos todo” eso le da mucha risa y me dice con cara de malo, malísimo  “Mejor le echamos una bomba de caca de vaca” y así vamos alternando bombas de lo más surrealista, intentando yo que cada vez sean más inofensivas, para terminar con bombas de lacasitos, gominolas o huevos kínder…. Y ahora viene Jesús a complicármelo, no solo no hay que tirar bombas (ni siquiera de esponjitas) sino que hay que querer al enemigo. Esto anterior son cosas normales de niños que todo lo más que puede hacer es sacarnos una sonrisa. Pero es que el Señor nos está diciendo de verdad “Amad al enemigo”. No creo tenerlos, pero aunque solo sean esas personas que se te atraviesan…  me veo como mi nieto: estoy en la etapa de tirar bombas de algodón… porque querer… lo que se dice  quererlos… ¡Cuánto cuesta!… Pues eso es a lo que tenemos que llegar, hay que hacer un esfuerzo. Al menos intentarlo, aunque empecemos por verle aunque sea  solo  una virtud, que seguro la tienen. Para empezar le diré a mi nieto que en vez de tirar bombas de lacasitos, se los demos en la mano para hacernos sus amigos.


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