ÚLTIMO PASO: ACTIO

¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Hoy, el Señor nos da una vuelta de tuerca más, quiere que amemos:  a nuestros enemigos, al que nos roba, al que nos pide prestado…
En realidad, ni Jesús, ni tampoco los apóstoles promulgaron muchos preceptos. La esencia del Evangelio se resume en pocas cosas. Nosotros y la Iglesia en general, hemos llenado todo de normas y aspectos secundarios que han oscurecido el verdadero  Espíritu de la Ley.
En esta semana, procuremos hacer un ejercicio de cuetionarnos previamente, ante todo y ante todos, si lo que estamos haciendo procura el amor recíproco, la presencia de Jesús o no, es decir si es o no amor lo que estamos haciendo. Nos sorprenderemos de la cantidad de cosas que, a la ligera, vamos dejando anidar en nuestro corazón y, si las analizamos bien, descubriremos que están llenas de prejuicios, de odio, de exclusión… Parece como si fueramos poniendo barreras a personas concretas, barreras “justificadas” por nuestros razonamientos humanos. El Señor con su pregunta -¿Qué merito tenéis en amar a los que os aman…?- nos rompe todos los esquemas, pone al descubierto todas nuestras miserias y nos hace afrontar las relaciones con los otros con una nueva actitud. Devuelve a los hombres su dignidad, simplemente porque son hijos suyos y por tanto merecen de todo su amor. ¿Quienes somos nosotros para juzgar,o peor aún, quienes somos para vetar ese amor que algunos necesitan por nuestros frívolos comentarios, por nuestras etiquetas…?
El Señor nos pide un salto de calidad en nuestras relaciones, movidas  por el deseo de amar al otro  por el  hecho de ser hijo de Dios, no porque sean de nuestra familia, de nuestro barrio, de nuetra religión…y, sin esperar nada a cambio. Hagamos la prueba, no nos vengamos abajo por pensar que es imposible cumplir esto. Amemos a aquel que nos hizo mal, recibiremos el céntuplo, no por la respuesta delotro, que seguramente no, sino por la respuesta en Amor de nuestro Padre que ve en lo escondido. Es difícil, sí, pero es darle libertad a un corazón que está hecho para amar, y cuando le damos rienda suelta para lo que esá hecho, es inmensamente feliz.


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