¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Tres cosas, quisieramos destacar:
1.- Si la sal se vuelve sosa, sólo sirve para que la tiren fuera:
De ninguna manera podemos desvirtuar el mensaje genuíno de Jesús, no podemos engañarnos nosotros mismos ni al Señor. El “piloto rojo” de la apatía, la tristeza, la rutina… al encenderse, nos está mostrando que las cosas no las estamos entendiendo desde el prisma de la fe. Algo falla. En ese caso deberíamos pararnos a “beber de la fuente”, buscar en la Palabra y en la oración aquello que nos está alejando del Señor.
2.- ¿Para qué queremos la luz si no es para alumbrar?:
Tenemos la gran responsabilidad de dar gratis aquello que hemos recibido como tal. Démonos cuenta de lo afortunados que hemos sido al conocer a fondo a Jesús. Alguien o algo nos hizo entender esto y nos dió esa “fuerza sobrenatural” con la que somos capaces de enfrentarnos al dolor, a las situaciones adversas, a amar a aquellos que más nos cuestan, a desear cambiar el mundo buscando la justicia y la solidaridad…Esa fuerza, la que nos da el Señor, además, nos hace ser cada dia más felices, sentir una alegría que no se apaga ni cuando aparece el dolor. ¡¡¡Eso no podemos guardárnoslo!!! Este gran tesoro, esa perla que hemos cultivado, debemos ponerla al servicio de los demás, le debe ayudar a otros a enmendar su camino, a hacerlos cada dia más felices.
3.- Que vuestra luz alumbre con vuestras buenas obras:
Eso es lo que convence, los hechos, no las palabras. Quizás la forma de afrontar las cosas, nuestra manera de amar a los otros, suscite en alguien un interés especial, igual quiere saber más… quizás ahí llegue el momento de comunicar con palabras, pero raramente sucede al revés. Por tanto, la premisa para nuestro mejor apostolado es tener una vida íntegra, lo más parecida a la radicalidad cristiana, cuidando cosas como la austeridad, la humildad, el amor desinteresado…