¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Las palabras de Juan el Bautista, a primera vista, pueden recordarnos a las de un niño pequeño que, habiendonos quedado en vela, por ejemplo, la noche de la “lluvia de estrellas” en el verano, les cuenta a sus hermanos, entusiasmado que, a pesar de haberse acostado tarde, está muy contento por que vió muchas estrellas fugaces y no se durmió, y lo que le dijeron que iba a pasar, ocurrió.
Por supuesto, profundizando, éste pasaje genial, tiene muchísimas más enseñanzas para nosotros en nuestra vida. Os quisieramos recordar una frase de S. Agustín que viene muy a propósito: “Temo que pase Dios y no le vea”. Pero no entendamos temer como miedo de que si no, me castigarán, iré al infierno… No, entendámoslo como temor de que pase Dios por mi vida y que por nuestra distracción, no nos demos cuenta de ello, sería una lástima, ¿no?.
Juan el Bautista, estaría pletórico de alegría aquel dia, imaginaos, en toda su misión de “preparar el camino al Mesias”, ¿cuántas veces se le vendrían a la cabeza inquietudes-temores de si sería capaz de reconocerle, si lo confundiría con otras cosas…?
Pues procuremos tener esa actitud desde por la mañana, cuando nos levantemos, digámosle a Jesús: “Temo que hoy pases por mi vida y no te vea, por que sería una lástima dejar pasar cualquier ápice de tu manifestación de Amor en el mundo”…eso, nos pondrá ya de antemano en una nueva aptitud y actitud para afrontar lo que se nos venga encima ese dia.
Por suerte, ya acabaron los “fuegos de artificio” que, por desgracia en nuestro mundo, han desvirtuado la Navidad, las cosas han vuelto a la normalidad, nos distraemos menos, pero corremos el peligro de caer en una rutina también muy peligrosa.
Antes, la novia se asomaba a la reja y estaba pendiente de si pasaba “el amado” para dedicarle una mirada, una sonrisa…imaginaos el mosqueo si después de la espera, se le pasaba…¡¡¡ Qué pena que se nos escapen al dia tantos momentos en los que Dios se hace presente … por que no descubrirle es dejar pasar un buen pedazo de Amor y felicidad…!!!
Para que esto no ocurra, deberíamos utilizar una pequeña “mochila con herramientas útiles“:
– Incrementar nuestros momentos de oración, sobre todo al empezar la mañana.
– Ir más “ligeros” de cosas que nos atan.
– Ser inflexibles con aquello que no tiene nada que ver con Dios (por ejemplo: las murmuraciones. Desde el pecado, no veremos jamás a Dios.)etc, etc.
Y la segunda parte, y no menos importante, una vez que hemos sido testigos de ese Amor, no nos queda otra que ser testimonio, y esto no es otra cosa que corresponder con amor al Amor.