SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LOS NECESITADOS
(hombre, casado, dos hijas, trabaja en caritas, pertenece a movimiento seglar)

No es fácil discernir lo que Dios quiere en cada momento, pero de esta lectura siempre me sorprende la actitud de Juan y de Jesús. Juan es el profeta, tiene sus discípulos, sus seguidores, y se da rápidamente cuenta de que ya ha llegado quien anunciaba, y quiere ponerse en segundo plano. Jesús, por su parte, quiere ser bautizado por Juan, no se sitúa por encima, y plantea que Dios lo quiere así. Y el Padre se hace presente, en ese contexto de servicio, de abajamiento.
No es raro que pensemos la acción social, el trabajo en el mundo de la exclusión, desde grandes proyectos. Y es cierto que son necesarios recursos. La lucha contra la exclusión necesita que compartamos, que exista una auténtica comunión de bienes. Pero Juan y Jesús nos señalan otro aspecto, nos marcan un camino, un estilo. Trabajar desde la presencia, desde la cercanía y la implicación personal, desde el servicio y la humildad. Y desde ahí, bienvenidos sean los recursos, las técnicas y los proyectos.
No es fácil saber lo que Dios quiere en cada momento, pero creo que en mi vida, cuando he sido capaz de olvidarme de mí, ha sido cuando he descubierto que se trata simplemente de sentirnos hermanos y hacernos sentir así unos a otros,  y que luchar contra la exclusión no consiste en aplicar recursos, sino en construir comunidad, desde relaciones de fraternidad de quienes se saben queridos por Dios.

DESDE LOS ABUELOS
(mujer, casada, jubilada, 3 hijos, 2 nietos, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)  

Hay algo que a mí me preocupa y es el hecho de que mis nietos no estén bautizados. La tradición hace presuponer que nuestros niños deben bautizarse de bebes,  es lo normal dentro de nuestra cultura,  en familias cristianas y la nuestra lo es. Durante los muchos años que he sido catequista he tocado este tema con las madres… quien me iba a decir que me encontraría en esta situación, ni en mis peores sueños lo habría imaginado. A veces creo que es una prueba más que el Señor me pone, otras ni siquiera sé que pensar.  Pero fijándonos en el evangelio Jesús se bautizó de mayor,  fue en un rio y no en un templo donde recibió el agua del bautismo, y Juan no era sacerdote. Seguramente los teólogos y grandes pensadores de la iglesia sabrán darle una explicación a esto, a mí  me parece que el bautismo de Jesús fue de lo más atípico…al menos me parece que no es lo que nosotros hacemos. Sin embargo el Espíritu del Señor se posó sobre él.  Entonces ¿de qué me preocupo?. ¿No será que me preocupa lo que puedan pensar otros?.  ¿No debería dejar actuar al Señor?.  ¿No querer  imponer yo mis tiempos?. Esa frase de Jesús “Déjalo ahora. Está bien que cumplamos así lo que Dios quiere.”,  resuena machaconamente  en mi cabeza.  Mejor me  pre-ocupo de mostrarles el rostro de Dios en el que yo creo, de propiciar que puedan  encontrarse con Él.  El resto seguro que lo pone EL.


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