ÚLTIMO PASO: ACTIO
¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, dos hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Cada vez que leemos este Evangelio y nos imaginamos aquella escena, no podemos dejar de ver la sorpresa de Juan. Estaría “alucinando” por quien se presentaba ante él para ser bautizado. Puede ser momento para que pensemos qué nos “alucina” a nosotros de los comportamientos de Jesús, qué nos deja boquiabiertos. Por otro lado puede ser un buen momento para entrenarnos en actuar como lo hacía Jesús, sin alardes, desde la humildad de sentirse uno de tantos.
Para vivir el Evangelio de esta semana, os proponemos recordar a través de pequeños gestos, la importancia del bautismo, de a qué nos lleva el ser bautizados. Para ello os sugerimos que…
– Leamos algún texto, algún libro… en referencia al bautismo, que nos ayude a recordar y entender qué supone o debe suponer en mi forma de vivir ese “estar bautizado”. Reflexiono.
– Centrémonos en el hecho en sí del bautismo, fijémonos especialmente en la persona de Juan y en el propio Jesús… Te invitamos si puedes a que lo hagas en una iglesia, frente a la “pila bautismal” o frente a alguna imagen del bautismo de Jesús. Retoma allí, la lectura de este texto del Evangelio… Contemplo y oro.
– Renovemos algún día de esta semana, las promesas del bautismo. O incluso podemos renovarlas cada día al acostarnos o al levantarnos. Que resuenen en mi interior como una fuerza poderosa, que me empuja hacia la vida nueva del Reino. Me hago consciente de mi vocación como cristiano, de lo que creo… Me siento elegido, amado por Dios y por ello en disposición de mostrar ese amor a los demás, de amar a los demás. Medito.