(matrimonio, jubilados, siete nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)
Hay que imaginarse a los apóstoles Pedro, Santiago y a su hermano Juan, gente de la más humilde de la Galilea de entonces, sin instrucción alguna, viendo a Jesús transfigurado. Aquello debió cambiar por completo sus vidas, ya de por sí cambiadas con las actuaciones milagrosas del Maestro. Por eso, lo primero que se les vino a la mente fue instalarse en ese lugar, que irradiaba felicidad, de una forma permanente. Jesús no les hizo caso y volvieron al mundo normal, de aquella época, para vivir las penas, alegrías y tragedias que les esperaban con el anuncio del Reino.
A nosotros, también, hay situaciones especialmente placenteras, de las que no nos gustaría salir, pero la vida no detiene su curso y nos reclama a vivirla en toda su complejidad. Estamos llamados difundir el Evangelio de Cristo como norma de vida.
Jesús, te pedimos nos transfigures a nosotros para que nuestra vida, en esta cuaresma, dé un giro de 180 grados y consigamos ser sembradores y abono de la semilla de tus enseñanzas en nuestros nietos, en nuestros hijos en todo nuestro entorno y que fructifique, para que cuando seamos llamados a tu presencia, no nos presentemos con las manos vacías. QUE LA CUARESMO FORTALEZCA NUESTRA FE Y NUESTRO ESPIRITU.