ÚLTIMO PASO: ACTIO

¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, dos hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Este Evangelio nos hace pensar que vivimos como si esta vida fuese a ser para siempre, preocupados de cosas externas muy poco importantes, superficiales, a las que nos sentimos “obligados” a responder por vivir en sociedad, por no desentonar. Estamos llenos de necesidades creadas, a las que les dedicamos inmenso tiempo y esfuerzo (que no son en realidad necesidades básicas para la vida). Solo a veces somos conscientes de que el tiempo va pasando y pasando… Tal vez estamos descuidando dedicar ese tiempo y esfuerzo a construir el mejor arca que se puede tener, por si llega el diluvio. Y la mejor arca que se puede tener es la que va dentro de nosotros, de nuestros potenciales humanos, regalo de Dios, tesoro incalculable que nos ayuda a vivir con esperanza, desde la sabiduría, con fortaleza, amor, comprendiendo, mejorando, comprometiéndonos…
Os invitamos a que durante esta semana, tengamos a mano un cuaderno, cuando vayamos a hacer nuestra oración de cada día. Os sugerimos revisar a la luz de la Palabra de esta primera semana de Adviento, nuestra vida. Veamos en qué no estaríamos preparados para esa “llegada del Hijo del Hombre”. Busquemos los medios concretos para comenzar a prepararnos y para hacer de esa preparación una constante en nuestra vida. Recordemos que nuestra vida es de Dios, ha de ser para Él y vivida desde Él.
Sepamos acudir con humildad a otro hermano, más sabio que nosotros, si no sabemos qué hacer para prepararnos.
Os invitamos también a descubrir cuales son los “diluvios” que están cayendo en este momento sobre vuestra vida, para los que no tenemos el “arca” construida.
Dejemos todo anotado en nuestro cuaderno. Pongámoslo en un lugar en el que sea posible acudir a él a lo largo de cada día de este Adviento, para seguir anotando lo que nos vaya surgiendo y para recordar que hemos de estar preparados para que el Hijo de Dios renazca en nuestra vida, que hemos de estar preparados para el día que venga a nuestro encuentro a través de un enfermo que sufre, de la familia, de la alegría, de la soledad o del que nos acompaña, del que pasa hambre… “Velemos, estemos preparados” para ese día en que Él llegue o para el que vayamos definitivamente a su encuentro.

Publicado

en

por

Etiquetas: