ÚLTIMO PASO: ACTIO

¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, tres hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

A un Rey aparte de como es él, se le conoce por su Reino. Sin embargo, el Señor es un Rey especial:
– A Él lo conocemos por que nos mandó a su Hijo para que nos reflejara con sus enseñanzas y, sobre todo con sus hechos, una imagen fideligna de Dios.
– Su Reino es algo más complicado de “palpar”. El Señor, no está fuera del mundo, sino que su presencia abarca más allá de todo lo que podamos ver y tocar … Dios está en los corazones que confían y creen en Él. Dios puede habitar en nosotros si se lo permitimos.
A veces, viendo el dolor y el mal del mundo, nos puede llegar la desesperanza y el desánimo.  Quizás deberíamos lleguar a la conclusión de que es inútil tratar de entender al mal.
Sin embargo, donde debemos centrar nuestros esfuerzos, es en entender de dónde viene toda esa felicidad que a veces puede vivirse; ese espasmo que es capaz de transformar el mundo en algo transparente y precioso y hacer que nuestra alma sea algo inmenso…Los momentos de felicidad nos hablan de otra vida…Ese es el Reino de Dios, que no tiene lugar definido, no es el cielo (” el cielo no es un lugar, sino una manera de estar “), tampoco es nuestro mundo actual. El Reino de Dios se va instaurando, no tan rápido como nosotros quisieramos, pero crece, sin hacer ruido, sin clamor … en el corazón duro de los hombres que Jesús vino a ablandar y a dar su plenitud. La fe nos certifica que eso es verdad. También, lo experimentado en todos aquellos “misterios gozosos” de nuestra vida entrelazados, formando un hilo que teje nuestra historia de salvación.
Si hemos llegado a entender esto, de nosotros debe brotar un compromiso que surje de un corazón rebosante del amor de este Rey, esto es, lanzarnos a una evangelización y conversión de los hombres, hacer apostolado para que todos los hombres lo conozcan, lo amen. Ese debería ser el compromiso de esta semana, por que habiendo conocido su Reino, nuestro corazón debe “abrasar” por donde pase, sobre todo con nuestros hechos pero también con las palabras, comunicándolo con naturalidad cuando la gente nos pregunte por qué vivimos así, por qué amamos así, cuando descubran ese “plus” de nuestra manera de hacer las cosas..


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