(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
En algunas parejas existen tentaciones de todo tipo y que se nos entienda bien, no significa que te sientas tentado por otro o por otra persona, que también, sino que las relaciones humanas son tan complicadas que otras cosas nos “pillan”. Puedes estar tentados por tus amigos, por tu trabajo, por tus responsabilidades, por poner delante a tus hijos y no a tu pareja (que se me entienda, en ocasiones, esto es inevitable y además, maravillosamente necesario), pero parece que todo está antes que tu cónyuge. Incluso tu propia forma de ver la vida, tu manera de organizar una casa y te enfadas con tu pareja porque no siente lo mismo que tú. Hay que pensar que sólo uno es importante: Dios. Las tentaciones a ser “tú primero y después tú también”, no entran en una relación, en una familia. El poner todos mis intereses primero que nada, no tiene que ver con la generosidad en un matrimonio. Es importante descubrir quiénes son nuestros señores, quiénes mandan en nuestra relación, para centrarnos en mirar a quien está a nuestro lado, en mirarlo y en amarlo.