¿Qué nos hace decir el texto?
(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
¡Te damos Gracias, Dios Padre nuestro, porque Tú eres
el Dios de la Misericordia y nos amas siempre a todos!
Te damos Gracias, Dios Padre Bueno y Misericordioso,
porque Tú acoges nuestras miserias y nos transformas el corazón.
Te pedimos que no nos dejes caer en la tentación del orgullo,
la soberbia, ni sentirnos jamás superior a ningún hermano nuestro.
No nos permitas hacer prejuicios o falsos juicios a los demás,
pues sólo Tú, Dios, conoces nuestro corazón y puedes juzgarnos.
Ayúdanos Tú, Dios nuestro, a andar cada día con humildad
para reconocer siempre que estamos necesitados de Ti
y que sólo puede salvarnos tu Amor, Ternura y Misericordia.
Te damos Gracias, Dios Padre Todo Bondad y Todo Misericordia,
porque tu Amor y tu Perdón son infinitamente más grandes
que todos nuestros pecados, debilidades, miedos y miserias.
Te damos Gracias, Dios Padre nuestro, porque tocas nuestro corazón
y nos cambias la vida cada día, transformando nuestras miserias
con la fuerza de tu Perdón y entregándonos gratuitamente tu Salvación.
Te Pedimos hoy, Padre Bueno, que tengas Misericordia de nosotros
y Tú nos ayudes a ser ejemplo de fe y humildad en medio del mundo,
llevando cada día tu Amor y tu Misericordia a cada persona que lo necesite.
Dios Padre nuestro, te damos Gracias por tu Bondad, por todo lo que Tú nos das,
y porque todo lo bueno que transmitimos lo hemos recibido de Ti por Amor.
Gracias, Padre nuestro, porque a pesar de todas nuestras debilidades diarias,
Tú nos fortaleces el corazón y aumentas nuestra fe para dar caridad a los demás.
Tú, que eres Padre de todos nosotros, ayúdanos a no menospreciar a nadie
y ábrenos los ojos del corazón para verte a Ti y saber mirar a todos como Tú,
para valorar y apreciar en cada persona lo bueno de Ti que cada uno tiene.
Perdónanos, Dios Padre nuestro, por las veces que criticamos a los demás
y por todos los momentos que no valoramos la fraternidad entre nosotros.
Te pedimos que Tú nos des un corazón sensible y sencillo capaz de mostrar
las actitudes necesarias para ser un reflejo tuyo que ilumine al mundo. Amén.
TERCER PASO: ORATIO
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