TERCER PASO: ORATIO

¿Qué nos hace decir el texto?
(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Dios Padre Bueno, ten Misericordia de nosotros
y ayúdanos Tú a romper la dureza de nuestro corazón
para saber mirar y ver bien a nuestro alrededor
las necesidades de las personas cercanas a nosotros,
que sufren y padecen, y que necesitan nuestra ayuda.
No nos dejes, Padre, caer en la tentación de la insensibilidad
y danos un corazón que se compadezca con los que sufren,
para que el Amor y la Misericordia que hemos recibido de Ti,
nos impulse siempre a dar consuelo a todo aquel hermano nuestro
que nos necesite para experimentar tu Amor a través de nosotros.
Dios Padre Bueno y Misericordioso, ayúdanos Tú a vivir
una vida sencilla y austera en la que no nos asuste acercarnos
a los excluidos de nuestra sociedad y valorar así el don de la fraternidad.
Te damos Gracias, Dios Padre Bondadoso, porque hoy Tú nos recuerdas
lo importante que es compartir todo lo que tenemos y lo que somos,
con cada una de las personas que Tú nos pones en el camino de nuestra vida.
Dios Padre nuestro, ten Misericordia de nosotros y ayúdanos Tú
a ser buenos instrumentos tuyos para que tu Amor pueda llegar a todos,
para que trabajemos en defender que haya justicia para los oprimidos
y para todas las personas más necesitadas y sufrientes de nuestra sociedad.
No permitas nunca que el egoísmo, que intenta apoderarse del mundo,
nos impida ser personas cercanas y misericordiosas con todos los caídos
que necesiten una mano fraterna que los ayude a levantarse y a recuperarse.
Danos Tú, Dios Padre nuestro, la capacidad de saber transmitir a los demás
el Mensaje de Vida de tu Evangelio, dando un testimonio de servicio y alegría,
y enseñando a los demás que compartir nos hace más felices, porque sólo así,
aprendemos a experimentar tu Amor, Paz y Misericordia en fraternidad.
Dios Padre nuestro, que tu Palabra de Vida nos permita escucharte a Ti siempre,
para saber buscar cada día los bienes inagotables que Tú nos das gratuitamente
y que perduran siempre y no se agotan, porque se multiplican al ser compartidos.
No permitas, Dios Padre nuestro, que estemos sordos a Tu Voz que nos habla
a través de personas y circunstancias concretas y que nos grita a través del que sufre,
para poder alcanzar tu Salvación al abrir nuestro corazón a tu Voz y tu Voluntad.
Ten Misericordia de nosotros y no nos dejes caer en la tentación de la comodidad,
bienestar o deseo de satisfacer nuestros caprichos olvidando a nuestro hermano.
No nos permitas caer en la trampa de buscar las seguridades que nos ofrece el dinero,
el poder y los bienes materiales que intentan crear un abismo entre todos nosotros
para alejarnos de la Solidaridad, la Caridad, la Esperanza y de tu Amor.  Amén


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