(hombre, casado, trabaja, con un hijo)
Gracias Señor, por mostrarme hoy especialmente la esencia de tu mensaje,
Por revelarme la sustancia de tu experiencia…
Gracias Padre por la luz que desprenden las bienaventuranzas, por la esperanza que destilan, por el compromiso que transmiten…
Al final de la Palabra, al principio y al final de la fe, hoy descubro al Dios que sacia, que alivia, que anima, que acompaña…
Hoy entre la luz de las bienaventuranzas me regalas los maravillosos destellos de la Buena Nueva…
Y siento que hoy, Padre, me invitas y me llamas a tener necesidad de Ti, a buscarte, a “abandonarme” a tu voluntad.
Me llena de alegría, Señor, tu propio compromiso con esa invitación porque te muestras al final de cada propuesta, de cada Palabra… y te revelas en lo pequeño y a los pequeños, en los sencillos y a los sencillos; a los humildes y por los humildes…
Así que desde mi vida de prisas, de objetivos, de quehaceres, me siento Bienaventurado por ser testigo de tu Amor, por conocer tu mensaje y por descubrir Tu Rostro de Vida en cada Palabra.